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miércoles, 24 de febrero de 2010

NUEVAS EXPRESIONES DE DESIGUALDAD SOCIAL. LEVAS Y BANDOLERISMO.

Algunas leyes provocaban desigualdad. Entre las disposiciones existió una que eliminaba la condición del ciudadano, es decir, negaba la posibilidad de votar a aquel que fuera sirviente.


Las investigaciones demuestran que la delincuencia no se explica por la pobreza, pues en el siglo XIX abundan los ejemplos de miembros de las clases acomodadas vinculados con el bandolerismo.
Los bandidos obtenían ganancias por medio de asaltos, raptos, y solo en la medida en que se fueron endureciendo los castigos, pudo erradicarse su actividad.
Para controlar los desordenes, el gobierno echaba mano de gendarmes y de rurales (nombre que recibía la policía montada).

SIRVIENTES Y PEONES; ARTESANOS Y OBREROS.

Las elites estaban conformadas por políticos, militares e intelectuales, en el grupo medio los artesanos, comerciantes y propietarios de talleres, y en lo inferior, albañiles, porteros, conductores de carros de basura, limpiadores de calles, entre otros.




En el campo la sociedad también estaba dividida en estratos. Hasta arriba se encontraban grandes comerciantes, rancheros, arrendatarios de haciendas y administradores; más abajo tenderos, después artesanos y trabajadores de minas y arrieros; y en la parte inferior, los indígenas.



Todo esto nos permite imaginar que las diferentes clases sociales eran demasiadas y muy notorias.





DIVERSIONES Y ENTRETENIMIENTOS PARA POCOS Y PARA MUCHOS.

En los nuevos gobiernos no faltaban las celebraciones de carácter cívico que incluían desfiles, festejos… Por otro lado, había una larga lista de celebraciones religiosas que abarcaban los oficios de rigor como la Semana Santa, Día de Muertos y Nochebuena… Las fiestas de la Virgen de Guadalupe y de la Virgen de San Juan de los Lagos convocaban a muchos fieles. Además se festejaban bautizos, matrimonios e incluso defunciones.



Después de 1830, los restaurantes y los cafés se sumaron a las tertulias junto con los juegos de cartas, los toros, el circo y las peleas de gallos, que eran excelentes motivos de reunión.



Las actividades teatrales se le encargaron al Ayuntamiento de la Ciudad de México.




VIVIR EN EL CAMPO O EN LA CIUDAD: ¡QUE DIFERENCIA!

La mayoría de la población era rural.


La falta de oportunidad para recibir instrucción (educación) es solo una muestra del abandono en que vivió una inmensa cantidad de población mexicana. Casi el 80% de los habitantes se dedicaba a la agricultura, por eso puede comprenderse que sus condiciones de vida eran poco estables.


Las ciudades se distinguieron por concentrar los afanes de modernizar presentes desde el siglo XVIII pero que se veían con mayores posibilidades, una vez terminada la Guerra de Independencia. Aun así, solo en algunas zonas se podían apreciar los esfuerzos por lograrlo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 

LA POBLACIÓN CRECIÓ Y FUE DISPAREJA SU DISTRIBUCIÓN EN EL TERRITORIO.

El crecimiento de la población fue lento pero alcanzo la cifra de siete millones al legar a la mitad del siglo. Se concentraba sobre todo en la zona central, y en algunas regiones donde la agricultura y las manufacturas eran prosperas.


El desplazamiento de la población se dio sobre todo hacia las ciudades, algunos iban en busca de seguridad, otros en busca de trabajo. La que más creció fue la ciudad de México.

UN BUEN DESEO: EDUCACIÓN PARA TODOS.

Uno de los ámbitos en el que fue más notorio el cambio social fue el de la educación.


Una de las pruebas del interés que se tenía por destacar este valor fue que solo podrían ejercer su voto los ciudadanos mayores de 18 años que supieran leer y escribir.


Los particulares iniciaron la fundación de escuelas para enseñar a niños y niñas a leer, escribir y contar.

La escuela lancasteriana fundada en 1822, fue especialmente efectiva porque permitía atender a más alumnos en menos tiempo. Era un sistema en el que los niños más avanzados ayudaban a los demás. La educación que hoy llamamos secundaria proporcionaba bases para seguir una educación universitaria, siguiendo el modelo francés.


En 1867, siendo Juárez el presidente, promulgo una ley para que la educación elemental fuera gratuita y obligatoria, y decreto la fundación de la Escuela Nacional Preparatoria con base en los planes de estudio.



EL INDIVIDUO ES MAS IMPORTANTE QUE LAS CORPORACIONES.

Los privilegios de los que gozaban algunas instituciones, como la Iglesia y el Ejército, o los que habían obtenido agrupaciones como las de los comerciantes, se fueron perdiendo. Se esperaba que las leyes respaldaran a los individuos para que ejercieran su capacidad política, económica, educativa y religiosa con la mayor libertad; sin depender de ningún organismo o sector de la sociedad que tomara las decisiones.